The Strange House of Ivy

Eran poco más de las 9 de la mañana y volviamos del Faro de Cabo Mayor en Santander cuando ordené parar el coche de inmediato a mi hermano al borde de una enorme vaya de piedra en la que me había parecido ver un extraño edificio; sin arcen y con algo de tráfico tardamos un momento en volver a la entrada de la finca desde la que se podía observar esta espectacular casa, estaba totalmente recubierta de hiedra y absolutamente abandonada, cualquiera de esos datos por separado hubieran bastado para fotografíarla pero ambos juntos eran un hayazgo increible e imposible de pasar por alto. La entrada estaba cerrada y no había timbre, llamamos pero nadie salió, intenté abrir el portón que cedió al momento y me adentré en la finca silvando siempre como suelo hacer para evitar sorpresas caninas, cuando estuve a un tiro de piedra de la casa ya había olvidado a mi hermano, el coche, el posible perro, el dueño y todo lo demás, solo una idea permanecia en mi cabeza, fotografíar aquella maravilla, y como no podía ser de otra manera de no sé donde salió un noble pero enfadado cantabro preguntandome que hacíamos allí; el resto os lo podeis imaginar, disculpas, explicaciones, más disculpas, y por supuesto fotografía conseguida.

It was just after 9 a.m. and we came back from the Lighthouse of Cabo Mayor in Santander when I ordered the car to stop immediately at my brother’s side of a huge stone boat in which I had seemed to see a strange building; Without arcen and with some traffic took a moment to return to the entrance of the farm from which you could observe this spectacular house, was totally covered with ivy and absolutely abandoned, any of that data separately would have been enough to photograph it but both together They were incredible and impossible to overlook. The entrance was closed and there was no doorbell, we called but no one came out, I tried to open the gate that gave way to the moment and I went into the farm whistling as I always do to avoid canine surprises, when I was a stone’s throw from the house there was already Forgotten my brother, the car, the possible dog, the owner and everything else, only an idea remained in my head, photographing that wonder, and how could it be otherwise I do not know where a noble but angry cantabro came out asking me What we were doing there; The rest you can imagine, apologies, explanations, more apologies, and of course photography got.